Buscando actor y actriz para mi primer cortometraje en serio

Hace unos días terminé una «planificación-preproducción», que pongo entre comilla porque es de dudoso acabado. Sigo improvisando sobre la marcha y viendo cómo va dando forma algo que no tengo ni idea de cómo lo voy a hacer. Lo bueno de todo esto es que ya tengo a los actores.

A él lo tenía bastante claro, era un amigo con el que participé hace unos años en una web serie; fue todo muy loco. Nadie sabía ni entendía qué estaba pasando. Quedábamos una vez a la semana para rodar una y otra vez la misma escena, cambiando de vez en cuando algún pequeño matiz. No había un guion como tal, sino bocetos de algunos diálogos, y cada vez que le preguntaba al director cualquier duda sobre la trama o la historia me decía: «Tú calla que no tienes ni idea». En eso no se equivocaba. Por si alguien le genera curiosidad de qué iba, aquí dejo el enlace del primer capítulo y si alguien entiende algo que me lo explique, que yo «no tengo ni idea».

Treinta y tres – SERIE

En fin, contacté con Omar, el actor que iba a co-protagonizar, le pasé el guion y me dijo que le gustaría participar, todo correcto.

Ahora tocaba la actriz. En este caso tuve la ayuda de mi segundo de abordo, Jesus Serna, un amigo con experiencia en más de algún rodaje, y que me está echando una mano a que no me den brotes de ansiedad. Él me pasó un par de perfiles de actrices y vi algunos videobooks (la movida de los videobooks, algún día escribiré sobre ello), me convenció una de ellas, le pasé el guion y también le gustó. Dos de dos, aunque seguido al «me gusta mucho el guion» había un pero, ese pero maldito que hace que todo lo que anteriormente te alegraba se convertía en tragedia de forma instantánea. Ese pero significaba que le daba miedo el mar, bueno, el mar no, que no sabía nadar, bueno, nadar tampoco, simplemente que entraba en pánico cuando no hacía pie. Claro, TODO EL CORTOMETRAJE sucederá y se rodará en mitad del mar. Ese pero maldito me estaba quitando esa actriz que encajaba a la perfección.

Sin más drama que un, «[…] me temo que con lo que me habías comentado sería un rodaje bastante complicado […]», me puse a revisar de nuevo algunos perfiles que me había pasado Jesus. Encontré otra actriz que podría encajar y repetí el proceso. Le pasé el guion y esperé. Y esperé, revisé el correo y esperé. Pasaron unos días revisando en correo, y esperé. Sabéis esa sensación exasperante que oscila entre «¿Lo habrá leído?» y un «Lo habrá leído» que te lleva a pensar «qué estoy haciendo con mi vida», pues en ese punto llegó la repuesta. Me dijo que le gustó mucho el guion y que le encantaba el mar. JODER, BIEN. Ya tenemos actriz.

El siguiente paso: LOS ENSAYOS.

Algún día, si esto sigue adelante, no muero en el intento, no me arruino y lo mas importante de todo, me gusta, probaré a hacer mi primer casting, va a ser la risa. Ya os contaré.

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