Está nervioso. Se lo noto, sé que lo está porque se cruje los dedos de manera impulsiva. Siendo el director no debería de estarlo y eso lo pone más nervioso todavía. Lleva un par de horas repasando una y otra vez el guion que ha escrito. Podría recitar de memoria algunos de los diálogos, pero una vuelta más tampoco le hace daño a nadie.

Son las 20:00 y la videollamada con los actores es las 21:00. Va a ser la primera vez que se vean cara a la cara. En la reunión estará el actor y la actriz junto al director y al ayudante de dirección, que en este caso, este último es el de mayor experiencia.

Sigue nervioso y se lo comunica a su ayudante de dirección. Han acordado verse media hora antes de la reunión ellos dos solos para ver cómo enfocar el ensayo. Le dice que no sabe qué decir, pero el ayudante le tranquiliza diciendo que podrían simplemente empezar por leer el guion. «No es mala idea». Era una obviedad, pero tenía que oírlo para estar más tranquilo.

Hay un pequeño problema con las conexiones, por lo visto la tecnología y ellos no son muy amigos. Se retrasa 30 minutos, pero al final y después de muchos sudores fríos, ya están todos conectados. «‘¡Hola!, ¿qué tal?», «¡Todo bien!», «¡Qué guay!», «Bueno, empezamos con una lectura del guion», «Genial, voy a darle un poco de acting, ¿quién lee las acotaciones?».

Acotaciones. ¿Qué son las acotaciones? ¿Quién las debería de leer? ¿Debería de decidir quién las lee? ¿Es primordial para el ensayo leerlas? Pero claro, ¿Qué coño son las acotaciones?

El ayudante de dirección toma la batuta «Yo las leo». El director dilata las pupilas, la serotonina contagia su cuerpo, los crujidos de los dedos cesan y descubre que las acotaciones eran la acción que describe la escena.

El ensayo ha ido muy bien. Cada diálogo que en su cabeza, cuando lo escribió, sonaba robotizado, sin alma, de repente se ha convertido en real. Eran personas reales con conflictos reales.

Queda fascinado.

Con la confianza que le da la emoción, en la segunda vuelta de la lectura, da unos apuntes a los actores «Aquí más, no sé, triste» «No, en realidad no estás enfadada, simplemente que quieres entender qué ha pasado». Los actores tienen dudas sobre los personajes, pero ha sido poseído por el conocimiento y la confianza y da cada respuesta a cada pregunta sin dudar.

Queda de nuevo fascinado.

Acaba la sesión. Se planifica un nuevo ensayo online para dentro de un par semanas. El nerviosismo se ha disuelto, solo queda una emoción que se concentra entre el pecho y el estómago.

Esa emoción que hace que por un instante todo tenga sentido.

Deja un comentario